Por eso a la mierda esos medios independientes plagados de niños bien que solo buscan ser los nuevos yuppies de la progresía. A la mierda vuestros talleres inclusivos a 500 euros la videollamada. A la mierda esos políticos aburguesados que pretenden convertir en un asunto nacional los problemas de convivencia con la vecindad que han elegido, pasando por alto los problemas de nuestros propios barrios. A la mierda porque aunque obviamente no apoyamos a esos malditos fascistas que os acosan, estamos seguros de que no habrían puesto un pie en Vallecas. A la mierda vuestro “camarada” otanista que bombardeó Liba y a la mierda Monedero y Echenique. No se puede ser tan jodidamente ridículo y pretender ser salvación del movimiento obrero. A la mierda el PSOE, porque con Sánchez o González seguirán siendo casta, tal y como nos dijeron los mismos que hoy pactan con ellos. A la mierda La Sexta, tu cadena progre con accionistas de marcada ascendencia fascista. a la mierda Ferreras y Ana Pastor, una muestra de periodismo basura inclusivo, lo mismo sucede con Claver e Inda, ambos fijos en vuestra parrilla informativa de «la cadena de izquierda». A la mierda quienes privatizaron Bankia de nuevo y a la mierda el ataque a lo público disfrazado de libre competencia contra nuestra red ferroviaria. A la mierda la UE. Sí, a la mierda la UE porque lejos de ser una unión entre pueblos, supone una cárcel que día a día se torna pesadilla, una institución genocida que se cobra vidas en el Mediterráneo, en Siria o en Libia. A la mierda la UE porque realmente vosotros tampoco creéis ya en ella, aunque la seguís protegiendo pese a sus crímenes solo por lograr sentiros parte de Europa, por vuestra inculta vergüenza de provincianos que tema la mirada del explotador alemán o el represor francés. A la mierda la eterna busqueda de aprobación del poder económico. A la mierda Trump, a la mierda Biden y a la mierda cualquier moda identitaria o activista que provenga de Washington. A la mierda vuestro falso cinismo, los porteros fascistas y mal pagados que no nos dejan entrar en ese pub de moda por nuestras pintas, el clasismo que avanza por nuestros barrios y tu último novio machista y trapero. A la mierda también la que se va de feminista y habla de sororidad mientras te tilda de TERF por no compartir sus ideas o el discurso oficial de un ministerio con más presencia en Vogue que en la Rosario de Acuña. A la mierda el gusanero cubano o venezolano que habla de libertad, pero solo sueña con unos calzoncillos de marca y asemejarse a Bad Bunny. A la mierda la trampa de la democracia burguesa en la que gane quién gane, gobierna Endesa, Florentino, Amancio o la princesa. A la mierda todos ellos porque por su ostentación muchos vivimos hoy con un pie directamente en la miseria.
A la mierda todos esos académicos frustrados que pagan su mediocridad con sus alumnos y con el mundo, codificando la nada y el inmovilismo en un rebuscado lenguaje que pretende circunscribir a su propio mundo perdido entre despachos el acceso al conocimiento. A la mierda ellos y los fracasados que sueñen ser como ellos. A la mierda el rey, la monarquía y los jueces que atentamente juran protegerla mientras exculpan a un violador cuando la víctima no ejerció demasiada resistencia. A la mierda el régimen del 78. A la mierda, sí, a la mierda. Especialmente dedicado para todos aquellos que nos quieren atar a su herencia pactista con un peso el cuello dibujado en todos esos que ayer traicionaron a quienes levantaron la voz contra la estafa y hoy lo hacen contra quienes abren los ojos para luchar por una verdadera democracia. A la mierda quienes especulan con el precio de la vivienda mientras mueren de frío personas en nuestras calles. A la mierda los pisos turísticos y los jeques que viven en nuestras costas la vida que niegan a sus súbditos. A la mierda un país dividido entre camareros y niños de alta cuna que viven de la renta de sus apellidos, aunque lo maquillen con un master en alguna universidad privada que funciona como agencia de colocación. A la mierda la banca y su estafa continuada, a la mierda la tauromaquia como vergüenza y gran chiringuito de España. A la mierda Vox, Abascal y quienes le siguen la jugada para ganar un par de votos. A la mierda los intermediarios en el campo, en la ciudad y en la bolsa, a la mierda vuestro sistema económico, vuestro sueño americano y la mierda Rallo y todos esos niñatos que se creen Leonardo DiCaprio esnifando polvos de talco y dominando el mundo. A la mierda los Youtubers y por supuesto a la mierda El Rubius. A la mierda la progresía siempre reaccionaria en Venezuela, Siria, Cuba, Bielorrusia, China o cualquier país que sea considerado enemigo por Estados Unidos. A la mierda los lamebotas del imperio. A la mierda los racistas en el metro, en el trabajo y quienes explotan a los temporeros. A la mierda quienes en Altsasu le dieron la espalda al pueblo. A la mierda el putero, el explotador reproductivo y el que ve en sus deseos una prioridad frente a los derechos de todas las mujeres. A la mierda Alaska y Mario, Pedroche y David y vuestra nueva movida madrileña. A la mierda mercantilizar los cuerpos, el sexo e incluso el amor. A la mierda los que condenan a Stalin y reniegan de la URSS, pero dicen combatir el fascismo.
A la mierda la falsa izquierda, a la mierda vuestro arriba y abajo, vuestras castas y toda la palabrería barata con la que queréis soterrar para siempre la lucha de clases y nuestra conciencia obrera. A la mierda el fin de las ideologías y vuestros disfraces. A la mierda seguir aguantando a cualquier jodido pijo dando lecciones en el seno de la izquierda. A la mierda tu mono pintado por 500 euros y tu sujeto revolucionario entrelazando los brazos con Greta Thunberg para ocultar tras esa inmesa pantomima los verdaderos problemas del obrero. A la mierda tanto vende obreros en Prime Time. A la mierda porque cuando los focos no iluminan, no hay diferencia entre ellos y la bancada de la derecha. A la mierda pedir perdón por ser comunista, a la mierda vuestra corrección política. Y a la mierda vuestras críticas a este artículo. A la mierda vosotros, los indiferentes y a la mierda todo aquel que aquí no he incluido, pero se lo merezca. Estamos cansados de vosotros y alguien tenía que decirlo.
Para saber los motivos de este mandado léelo... Aquí
Despierta, gallo rojo
Por Daniel Seixo

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