Lo que sí ha cambiado, y mucho, es el número de canelos de este país. Cada vez quedan menos, y por eso los medios te ocultan –o falsean jugando al despiste– un dato histórico.
Hemos asistido a las elecciones con el menor porcentaje de participación de la historia democrática (incluyendo la II República) de este batiburrillo llamado España. O dicho de otro modo, ayer se dio la cifra de abstención más alta que se conoce.
Pero como siempre hacen cuando algo no les interesa, lo omiten, o procuran confundir. Y por eso los informativos de todo pelaje están comparando porcentajes de resultados totales con los actuales resultados parciales que no incluyen a los electores del voto exterior. Y la diferencia es enorme.
Pero como podemos aproximar con mucha precisión el dato de participación CERA (del 6 al 7%), y lo que sí conocemos con exactitud es el censo, ya podemos adelantar que la participación definitiva ha sido de aproximadamente un 66% y no el casi 70% que anuncian sabiendo que es una estadística incompleta e incorrecta si se compara con datos definitivos de otras elecciones. Y ese 66% que resultará, sí es un porcentaje histórico –y los que lo ocultan lo saben perfectamente–.
Y más allá de toda esta desinformación, que es la habitual, y aunque puede que no lo parezca, en cualquier caso es una buena noticia que la sociedad vaya a contracorriente de los creadores de opinión, porque el histórico de datos infiere que se trata de una abstención consciente, y eso solo puede ser significativamente positivo.
Y ahora que hagan lo que quieran: que lo digan o que sigan intentando manipular. Pero muchísimos millones de personas ya no han querido sacar su entrada para este circo (su circo), y otras muchas ya tomaron esa misma decisión hace mucho tiempo. Y las que no han querido participar no han sido precisamente las de derechas, que tienen un enorme elenco de posibilidades entre las que elegir. ¿Es necesario decir qué es lo que falta en el arco político español para motivar al verdadero ganador de las elecciones, que no es otro que la desafección?
Pepito Grillo
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